Jorge Mario Jáuregui: “Hoy queremos ciudades densas, compactas y conectivas”

El 28 de septiembre el arquitecto y urbanista Jorge Mario Jáuregui brindó una conferencia en el Auditorio de ATE en la ciudad de Santa Fe. Generosamente nos dio la posibilidad de entablar un diálogo para conocer sus miradas frente a algunos de los grandes desafíos actuales de nuestras ciudades.

 

ESPACIOS- “La ciudad partida” se llama esta charla que está por comenzar, ¿cuáles son los principales tópicos que abordará?

JAUREGUI- Básicamente nos preguntamos cuál es la posición del arquitecto en una ciudad y en una sociedad dividida entre integrados y excluidos de los beneficios de la urbanidad, y ver cómo se puede hacer conexiones entre las diferencias, porque no se puede integrar lo que es diferente, se puede conectar.

Conectar significa crear puntos de pasaje entre una realidad y la otra, puntos de contacto. Esos lugares tienen que tener determinadas características: yo me los imagino como grandes ágoras del Siglo XXI, donde uno tenga un espacio abierto público, que pueda hacer diferentes tipos de manifestaciones culturales, políticas en ese lugar, rodeada de trabajadores y prestadores de servicios manuales, educación, centros culturales… un espacio rico, activo y vivo 24 horas, conectado por un transporte público no contaminante. Eso sería para mí el ideal. Esos centros, esas nuevas centralidades de la ciudad que buscan conectar diferencias y que están interligadas por un transporte S.XXI.

 

E- ¿Cuál es su mirada en relación a los barrios privados?

J- Está suficientemente demostrado que expandir la ciudad no le conviene a nadie, ni a los que son voluntariamente autoexcluidos en los barrios cerrados, o a los que son excluidos localizados en los complejos de viviendas fuera de la ciudad.

Camino a Santa Fe por la autopista desde Rosario pasaba por un lugar donde había varias de estas dispersiones urbanas, lo que siempre yo lo veo es como “la tragedia anunciada”, o sea lugares muy aburridos de vivir, por más que sea en casas de lujos, es lugar en donde no hay interacción social, lugar donde sólo hay interacción con los iguales, y nunca con diferentes, que es lo que la ciudad ofrece de rico. En estos barrios planeados autónomos, el otro, lo diferente está excluido.

Además, al extender las redes para llegar a estos lugares, hay un costo enorme e innecesario, y un esfuerzo y un gasto físico para trasladarse de esos lugares al centro, sea en transporte colectivo o automóvil individual, quemando combustible y continuando a contaminar el planeta.

O sea, desde todo punto de vista es un mal que hay que evitar por todos los medios, al contrario, hoy queremos ciudades densas, compactas y conectivas, que uno las pueda caminar a pie. Uno es más en la multitud.

 

E- Y esa “ciudad compacta”, ¿cómo la imagina?

J- Creo que no hay que tenerle miedo a la altura, edificios altos está bien para quienes puedan pagarlos, si concentran en un lugar muchas unidades habitacionales, siempre que la base, la planta baja sea abierta, conectiva, que le sirva no sólo a los que viven en ese edificio, sino a los de afuera también. Cuanto menos autónomos, menos aislados, esos edificios sean, tanto más van a beneficiar a la ciudad, tanto más van a poder construir ciudad, porque la ciudad se construye con agregaciones sucesivas, intervenciones históricas diferentes. La planta baja hay que pensarla siempre, tratar que sea permeable, conectiva, que genere voluntad de paseo, voluntad de deambular por las calles.

 

E- Cabe preguntarse el rol del arquitecto en la construcción de esta ciudad…

J- Todo edificio tiene una parte pública y una privada, y lo que hay que tratar de hacer por todos los medios es desarrollar al máximo la parte pública, o sea la responsabilidad pública del edificio privado, la interface entre el exterior y el interior, entre lo público y lo privado, entre lo público, lo semipúblico y lo privado.

Creo que la tarea principal del arquitecto es esa, haciendo un pequeño objeto o un gran objeto en la ciudad, esa responsabilidad pública, tornarla evidente. Puede ser una casa, una escuela o una torre, en cualquiera de los casos, la responsabilidad por la configuración de la masa urbana es total del arquitecto.

 

E- Para finalizar ¿qué consejo daría a quienes recién se inician en la arquitectura?

J- El arquitecto tiene que ser lo más culto posible, leer mucho ir, mucho al cine, interactuar con el campo de las artes, tener muchos amigos artistas, para dejarse sensibilizar, dejarse tornar receptivo a otros saberes, a otras experiencias, a otras sensibilidades. Creo que cuando hay diferencias que se tornan casi insoportables como es la diferencia entre las favelas y el asfalto, la ciudad formal, hay una responsabilidad inevitable que es suavizar la transición entre esas diferencias, creando ámbitos que puedan ser compartidos por los dos lados, y eso genere un lugar de encuentro, de eliminación de los imaginarios negativos.

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Jorge Mario Jáuregui es arquitecto y urbanista argentino. Entre sus principales trabajos, reurbanizó la Calle de Catete (Programa Río-Cidade), más de 20 asentamientos a través del programa Favela-Barrio, el Mobiliario Urbano para la Zona Sur de la ciudad y los proyectos del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) del gobierno Lula para el Complexo do Alemão y el Complexo de Manguinhos. Entre sus reconocimientos internacionales, en 2000 recibió el Verônica Rudge Green Prize in Urban Design de la Universidad de Harvard y fue invitado en 2007 a Documenta 12, Kassel; y en 2010 a exponer en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.