En la accesibilidad “la responsabilidad de los arquitectos es fundamental”

Claudio Alejandro Benardelli es el coordinador del “Plan nacional de accesibilidad” de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (CONADIS). Dialogó con Espacios respecto a los avances y cambios de paradigmas en la materia, para él, cuando hablamos de accesibilidad “la responsabilidad de los arquitectos y los diseñadores en general es fundamental”.

¿Cómo concibe la accesibilidad?

— Como aquella característica del urbanismo, la edificación, los medios de transporte, los sistemas de comunicación, el mobiliario, los servicios y de todo aquello que nos rodea; que permite a cualquier persona, sea cual sea su capacidad o habilidad, su utilización y comprensión en condiciones de comodidad y seguridad con la  máxima autonomía personal posible.

La accesibilidad de un entorno edificado o espacio urbano debe entenderse como una cadena de elementos que están interconectados y de cuya condición de accesibilidad por separado depende la del conjunto. La falta de uno sólo de esos elementos es capaz por sí solo de hacer inaccesible el conjunto.

Por ello cuando se adoptan soluciones de accesibilidad puntuales que no forman una secuencia de situaciones accesibles, se pierde esa condición. Uno de los principios rectores de la accesibilidad es cubrir todos los ámbitos

La Accesibilidad Universal es transversal a las actividades de la vida diaria de cualquier persona tenga o no discapacidad o movilidad y/o comunicación reducida ya que en cualquier momento de su vida la va a necesitar.

La Accesibilidad Universal es una condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos para que puedan ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.

Para poder cumplir con dicha condición es indispensable utilizar la estrategia de diseño universal

 

¿De qué manera pueden colaborar los ciudadanos en hacer una ciudad accesible?

— Los ciudadanos son actores fundamentales ya que generalmente se le exige sólo al Estado el cumplimiento de las normas, en este caso de accesibilidad, siendo realmente la sociedad en su conjunto la que debe aportar para conseguir ciudades más amigables, vivibles por todas las personas y que sean seguras de acuerdo a sus infraestructuras y sistemas de información y comunicación.

Cómo hemos dicho infinidad de veces nadie está exento de adquirir una discapacidad y si no hemos pensado previamente en lograr que las ciudades sean accesibles, en el posible momento de adquirirla seremos víctimas de nuestro desinterés actual.

El sólo hecho de estacionar el automóvil, aunque sea unos minutos, en un rebaje de cordón de esquina, construir rampas con pendientes excesivas con el sólo objetivo de creer que así se cumple o que los sistemas de información gráfica sean diseñados de manera que no tengan contraste entre fondo y figura, restringen ostensiblemente la autonomía y libertad de muchísimas personas.

Es en esos instantes en dónde no sólo no actuamos éticamente sino que además incumplimos normativas que se encuentran vigentes.

Como expresa la Ley 26378, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que a partir de la sanción de la Ley 27.044 posee rango Constitucional, la discapacidad resulta de la interacción de las personas con deficiencias y las barreras actitudinales y del entorno. Esto significa que la discapacidad pasaría desapercibida si la ciudad fuera accesible y las personas en su conjunto respetaran y cumplieran las normativas vigentes y actualizadas.

 

¿Cuál es la responsabilidad de los arquitectos en la construcción de ciudades accesibles?

— Los arquitectos somos hacedores del hábitat y en ocasiones diseñamos para que algún colega nos enaltezca el ego, olvidándonos varias veces del destino del resultado de nuestras ideas: los usuarios.

La responsabilidad de los arquitectos y los diseñadores en general es fundamental ya que si los entornos diseñados no pueden ser utilizados por todas las personas, independientemente de sus habilidades, no estaríamos aportando calidad en la prestación de nuestros servicios ya que estaríamos ocasionando perjuicio a casi un 40% de la población que depende de la accesibilidad ocasionándole también desventajas de comodidad al 60% restante.

Un ejemplo de ello lo podemos percibir en que se sigan construyendo rebajes de cordón de esquina con forma de trapecio, generalmente amorfo, y además pintados de amarillo. Esas soluciones se utilizaban hace más de 15 años cuando todavía persistía la idea segregacionista de “eliminación de barreras” que separaba a las personas con discapacidad de aquellas que no la poseían actuando mediante una discriminación positiva. Esto es: usted que camina baje el cordón y cruce por la senda peatonal y usted que no camina y va en silla de ruedas vaya por esta trampa casi mortal que llamamos “rampa” y cruce por donde pueda porque la construimos donde encontramos lugar.

Y qué decir si esas “rampas” las ejecutamos en material plástico, como ya las hubo y generaron discapacidad en vez de brindar soluciones.

Tomando éste ejemplo para poder responder fehacientemente la presente pregunta, hoy sabemos que los rebajes de cordón deben poseer el ancho de la senda peatonal, que no deben pintarse de ningún color y que al ser una vereda rebajada que se encuentra al mismo nivel de la calzada, todas las personas cruzan por él, tengan o no discapacidad. Lo que sólo se agrega es un solado diferenciado alrededor para que las personas ciegas o con baja visión sepan que están por llegar al cruce.

Esto se resume en que las soluciones para que todas las personas posean autonomía como derecho adquirido por las Leyes vigentes, se basa indefectiblemente en una cuestión de diseño, de buen diseño, y en ese aspecto los arquitectos somos responsables del nuevo paradigma de la Accesibilidad Universal.

El uso de la herramienta del diseño universal es sinónimo de buen diseño, porque el resultado eficaz no requirió de una gran inversión sino de una buena planificación.

De esta manera podremos pensar en ir más allá de la rampa, abandonar el patrón de la silla de ruedas, cambiar “eliminación de barreras arquitectónicas” por “accesibilidad universal”, olvidar las discapacidades para poner en valor las capacidades que cada cual posee.

Los arquitectos y diseñadores tenemos que aprender a reconocer a la diversidad humana como norma en vez de excepción.

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— ¿Y cuál es el rol/responsabilidad del Estado?

 

— En mi opinión el Estado tiene la responsabilidad de proteger y defender los derechos de los ciudadanos. En el tema que nos convoca involucra el auditar y fiscalizar el cumplimiento efectivo y eficiente de las normas. Además tiene el deber de formar a los técnicos y profesionales encargados de hacer y mantener las ciudades, los sistemas de información y comunicación, el sistema de transporte público, etc.

 

También modificar las normativas vetustas que sobre la temática se encuentran en muchas ciudades y que no han evolucionado, adecuándolas a las normativas y soluciones técnicas actuales que no separan a las personas de acuerdo a sus condiciones sino que enseñan y regulan a que se construya y diseñe un solo lugar que les sirva a todos.

 

Hace casi 15 años que ya no se habla de “barreras arquitectónicas” sino, como decíamos, de “accesibilidad universal” y lamentablemente en varias ordenanzas o Códigos de Edificación en varias ciudades de nuestro país aún encontramos capítulos que se titulan de esa manera. Pareciera que invocan a crear las barreras en vez de derribarlas.

 

Respecto a su trayectoria…

¿Cómo comenzó a trabajar en Accesibilidad?

En mi paso por la Universidad, allá por los años 80 existía una materia optativa sobre “eliminación de barreras arquitectónicas” en la cual me inscribí. Posteriormente y ya recibido realicé con el mismo cuerpo docente un seminario de posgrado sobre la misma temática.

Mientras comenzaba a trabajar de manera independiente de mi profesión, paralelamente me rondaba en la cabeza ya con cierta vocación en profundizar sobre el tema de la discapacidad y así fue que seguí estudiando con los pocos materiales que había en nuestro país y con bastante bibliografía que pedía por correo a España y Estados Unidos.

En esa época eran contados con los dedos de una mano los profesionales del diseño que estaban trabajando en el tema de accesibilidad. Puedo nombrar a la Arq. Clotilde Amengual y a su equipo, quienes fueron mentores de mi decisión y que además introdujeron el tema en nuestro país. Así también al Arq. Luis Grünewald que junto al Arq, Jorge Barroso desde la Asociación Mutual de la Sociedad Central de Arquitectos bregaban por la temática por doquier y lo siguen haciendo.

Y no puedo dejar de nombrar a la Dra. Liliana Pantano, amiga y también conductora de mis conocimientos y progresos en el tema como así también al Sr. Mariano paz y más próximo en el tiempo el Dr. Jorge Mascheroni.

Ya pasaron casi 28 años que por vocación he dedicado gran parte de mi tiempo en tratar de conseguir un país, nuestro país, más accesible para todos los que lo habitamos, y evolucionamos en él.

Hubo fracasos y frustraciones pero al día de hoy puedo decir que los logros mancomunados con muchos profesionales como también con decisores políticos fueron mayoría.

Aún falta para lograr los cometidos propuestos y estoy convencido que lo que falta pasa más por el cambio de paradigma en nuestras cabezas para poder ser más creativos al momento de diseñar pensando en todos los usuarios posibles.

 

¿Alguna experiencia que lo haya marcado?

— La experiencia que marcó un antes y después en la lucha que al principio significaba lograr convencer a los actores que tenían el poder de hacer cambios en la accesibilidad, fue cuando en el año 1997 logramos desde CONADIS que se empiecen a incorporar los colectivos de piso bajo en lo que corresponde a la regulación de la jurisdicción nacional.

Ese fue un hito fundamental ya que el transporte es una de las herramientas más importantes en la cadena de la accesibilidad. El transporte permite socializarse, educarse y también trabajar.

Al día de hoy en dicha jurisdicción y sobre las 10.000 unidades que existen, el 100% son de piso bajo.

Mi aspiración personal  es que esa situación se repita en el resto del país como sucede en los países que seriamente respetan al usuario y se brinda el servicio de la mejor manera posible.

La excusa de que el colectivo de piso bajo no puede funcionar donde no hay asfalto o infraestructura consolidada nos da la pauta de que todavía el paradigma no ha sido cambiado, ya que lo que hay que considerar para que funcione la nueva tecnología no pasa por la no incorporación de dichos vehículos sino de conformar las vías vehiculares de tal forma para que puedan circular. El decir NO es muy fácil, pero si intentamos ofrecer un mejor servicio, el SI puede surgir fácilmente y a veces naturalmente, estudiando y verificando todas las opciones posibles ya que en el medio de la toma de decisiones se encuentra el ciudadano esperando las respuestas que le brinden mayor dignidad.

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Para concluir puedo decir que hemos avanzado muchísimo y que cada día estamos mejor.

Cómo dato adicional puedo decir que hoy la FADEA (Federación Argentina de Entidades de Arquitectos) firmó un convenio de trabajo conjunto con la CONADIS (Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad) en pos de capacitar a la matrícula en las provincias colaborando con los 24 Colegios de Arquitectos  y trabajar conjuntamente con los municipios para ir logrando la accesibilidad difundiendo sus ventajas para el 100% de la población.

Si en eso estamos hoy no hay dudas que no hay marcha atrás y que se aproximan los cambios de paradigmas necesarios.

 

Claudio Alejandro BENARDELLI

  • Arquitecto (FADU UBA, 1988)
  • Especialista en Seguridad e Higiene en la Industria de la Construcción (FADU UBA, 2014)
  • Coordinador de Accesibilidad en CONADIS (Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad)
  • Investigador y docente en el CIBAUT (Centro de Investigación en Barreras Arquitectónicas, Urbanísticas y en el Transporte) FADU UBA
  • Profesor en la Carrera de Especialización en Estudios Sociales de la Discapacidad en la UCA (Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires)

 

un comentario

  1. Guadalupe Beatriz Porras López

    Excelente entrevista de Espacios. Que gusto que una persona como Claudio Alejandro Benardelli, represente la coordinación del “Plan nacional de accesibilidad”
    Muchas Felicidades!!! Un abrazo.

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