Las Arquitectas entrerrianas también escriben su historia

Conmemorando el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde Espacios nos propusimos buscar la voz de las matriculadas para saber cuál es su visión de la profesión en relación con el género. Hicimos cuatro preguntas relacionadas con el trabajo y pedimos que nombren arquitectas entrerrianas y argentinas a destacar. Estas son las respuestas, que decidimos no editar en base a la riqueza de las opiniones. Este es nuestro homenaje. Queríamos que el mensaje sean nuestras propias voces. ¡Feliz Día!

Espacios – ¿A qué rama de la arquitectura te dedicás?


Candela Rébora (Maciá)
— Proyectista, diseño, proyecto y dirijo pequeñas obras, ya sea de viviendas o locales comerciales. También he incursionado en la docencia en una escuela secundaria, dando algunas hs de Tecnología, apuntado más que nada a materiales y su transformación. También participe del proceso de elaboración del Código de Ordenamiento Territorial, Ambiental y de Edificación de la ciudad de Maciá junto a la UCU.

 

Griselda Unrein (Lucas González) — Me dedico, generalmente, a vivienda (obras nuevas, ampliaciones, refacciones, etc) en el estudio he tenido la posibilidad también de proyectar comercios, edificaciones educativas, y de otros rubros pero la mayoría son viviendas.

 

Cristina Brarda (Concordia) — Al diseño en general, asesoramiento y dirección de obra

 

Graciela Paggetti (Paraná) — Varias formas de ejercer la profesión me gustan y desarrollo. El aspecto que más me atrae es el que está vinculado con el colectivo, con promover hechos y acciones que faciliten el crecimiento tanto de la profesión como del medio donde intervenimos  los espacios físicos que habitamos.

 

Alejandra Bruno (Concordia) — Me dedico a proyecto, dirección de obra y docencia universitaria

 

Luciana Perez Buttori (Paraná) — Me dedico principalmente a las viviendas unifamiliares, nuevas y ampliaciones.

 

Sandra Massazza (Paraná) – Me dedico al diseño, a la tarea de relación social con los clientes, previa a la otorgación del trabajo y durante el mismo y trámites municipales.

La rama artística es la que me ha atrapado durante los últimos 4 años, he incursionado en el tema del dibujo y algo de pintura, con la realización de Croquis Urbanos.

 

Claudia Mete (Concepción del Uruguay) —  Me dedico a obras en general, diseño de muebles y objetos, y a la Secretaría Técnica del CAPER de la Regional Este.

 

Espacios – ¿Alguna vez sentiste que ser mujer es una carga extra en algunos aspectos de la profesión?

 

Candela Rébora — Algunas veces he sentido poca valoración y que no reconocen mi labor, que tengo que demostrar lo que se y lo que puedo hacer ante el mundo de los hombres de la construcción, pero trato de andar liviana de prejuicios y sin generalizar, se que es una lucha a diario que no es ni ha sido fácil, un largo camino por recorrer.

 

Griselda Unrein — Sí, al momento de competir con otros colegas, por lo general me ha sucedido que prefieren acudir a profesionales hombres, pero también me ha sucedido de que esos clientes vuelven tiempo después por el boca en boca, y me comentan que una mujer tiene más en cuenta el detalle y la prolijidad a la hora de llevar una D.T, más orden en un expediente, o ve más minuciosamente la funcionalidad al momento de proyectar por ejemplo.

 

Cristina Brarda — Siempre costo más ejercer la profesión

 

Graciela Paggetti  — Los habituales en esta sociedad machista. Les cuento una pequeñísima historia: En 35 años de ejercicio de la arquitectura NUNCA participe  de un asado al finalizar el hormigón de una losa (ni haciendo expresa mención fui invitada, jajaj)

 

Alejandra Bruno — Jamás sentí ese tipo de carga

Luciana Perez Buttori — En nuestra profesión hasta el día de hoy se evidencian diferencias, a pesar de que se ha luchado por la igualdad del hombre y la mujer durante décadas, estas persisten. Personalmente lo experimento en el día a día en el trabajo de obra, donde tenemos que estar al frente de un equipo generalmente de hombres. Y por ser mujer he tenido, en algunos casos, que demostrar conocimiento del tema, para ser  respetada en mis opiniones de obra. Cosa que no sucede a la inversa con los arquitectos/ingenieros, ya que por el solo hecho de tener un título se los escucha en la obra.

 

Sandra Massazza  –  Si, alguna vez no, lo he sentido siempre, especialmente cuando era recién recibida. Creo que en la parte de obra, específicamente la “dirección” es una tarea, que en mi caso particular me resultó ingrata y prácticamente imposible de concretar. No solo porque me disgusta, sino por no poder imponer el cumplimiento de tareas por parte de quienes las ejecutan.

 

Claudia Mete –  Es duro ser profesional mujer, sobre todo al principio. Cuando sos joven y desconocida. Máxime en nuestro rubro, y principalmente si vas a obra.

Trabajo con mi esposo arquitecto. Y cuando me iniciaba, me han llegado a decir -“prefiero hablar con él”.

Me he ido de algunas obras, donde primaba la palabra final del constructor, carpintero, etc. Cualquier ser masculino, y solo por eso. Aunque no hayan tenido argumentos, para anular los míos.

Siendo la Directora de la obra, responsable de la misma, no podía permitir esas actitudes, de gente que en general, no se responsabilizaba por nada. Así que si no revertía esa situación, prefería retirarme.

Ante cualquier conflicto, nosotros tenemos una matrícula profesional, un Tribunal de Ética, un Colegio profesional atrás, que implica mucho que perder. Ellos … nada. Cambian el nombre de la Empresa, empiezan otra vez, y no perdieron nada.

Y hay particulares que eso no lo entienden.

Ahora, después de tantos años, ya me hice un nombre, me siento más segura, y ya no pasa más.

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Espacios – ¿Pensás existe desigualdad en salarios, ocupación de lugares de decisión o visibilidad en cuanto a mujeres y varones en la profesión?

 

Candela Rébora — Pienso que hay una omisión de la visibilidad y reconocimiento de los aportes de mujeres en la historia arquitectura mundial, que la valoración es sesgada, y que grandes arquitectas han sido opacadas y/o anuladas por sus compañeros varones en múltiples casos. Además de la desigualdad en salarios hay dificultades cotidianas que hay que sortear en esta profesión, desde cuidarse de escotes profundos para no desviar la atención , atreverse a subir escaleras sin que te miren demasiado “la espalda” o convencer al albañil de que lo que le planteás está bien pensado y lo debe hacer así.

 

Griselda Unrein  — Hoy en día la mujer ha ganado mucha presencia y mayor igualdad, sin embargo sí, se sigue percibiendo diferencias sobre todo en la ocupación de cargos y salarios.

 

Cristina Brarda  —  Existe  discriminación en el momento de elegir un profesional para ocupar un lugar de decisión. Nos cuesta un esfuerzo muy grande ocupar un lugar al que estamos capacitada.

 

Graciela Paggetti — Respecto a la desigualdad de salarios no me consta. Creo que es poco visible el accionar de la mujer sobre todo en los lugares de toma de decisión. En general tenemos que rendir examen permanentemente para demostrar nuestras capacidades.

 

Alejandra Bruno — No. La desigualdad se genera cuando no buscamos nuestro lugar. Nunca me sentí en condición de desigualdad con respecto a colegas hombres.

 

Luciana Perez Buttori — Sin dudas existe una desigualdad de las mujeres con respecto  a los hombres.  Y esto se evidencia claramente, en las búsquedas laborales, en las cuales no siempre se solicitan mujeres para cumplir determinados roles.

 

Sandra Massazza  –  Desigualdad de salarios NO, ya que todos, hombres y mujeres pasamos nuestros Honorarios según lo estipulado y que está dentro de la ética profesional, si fuera un puesto laboral, desde un principio se pedirá un perfil determinado (ya sea un género u otro, según la necesidad)

 

Claudia Mete  –  Sí. Se lo ve en todos los ámbitos. En los lugares de decisión, los más importantes e interesantes, si pueden elegir entre un hombre y una mujer, siempre optarán por el varón. Incluso doy fe, que en algunas empresas o Instituciones, el factor Maternidad y cantidad de hijos menores, nos pone en desventaja. No hay muchos empleadores dispuestos a “perder” rentabilidad, ante las licencias de las mujeres. Aunque luego demostremos que somos capaces de recuperar el tiempo, en forma asombrosa con respecto al hombre. Ese es mi parecer, claro, y aprovecho este espacio para decirlo, porque estoy muy segura de nuestras capacidades. El hombre tiene otras que nos complementan, obviamente. No existe ninguna animosidad de mi parte, con respecto al género masculino.

 

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Espacios – Cual sería tu mensaje para las futuras arquitectas?

 

Candela Rébora — Mi mensaje es simple. Hay que atreverse, creo que se hace camino al andar, está en nuestras manos transformar la realidad, está bueno ver en las diferencias una nueva mirada, otra manera de hacer, y luchar por la igualdad que nos hace más humanos.

Griselda Unrein — Mi mensaje para las futuras arquitectas es que sigan adelante, que continúen trabajando con mucho esfuerzo y dedicación, eso genera distinción y calidad en el progreso de la carrera, aprendiendo día a día como persona y como profesional.

Cristina Brarda  —  Pronto seremos más del 50% de los arquitectos por eso debemos seguir avanzando en la investigación, en los desafíos de nuevas tecnologías especialmente las renovables, en la educación. Junto a nuestros colegas arquitectos debemos trabajar por una arquitectura al servicio de la comunidad.

Graciela Paggetti  — Creo que  para dedicarse a ejercer esta profesión que es tan amplia es necesario primero poder reconocer que aspectos te atraen, luego elegirlos y después capacitarse permanentemente.

Alejandra Bruno —  Mi mensaje es: “Nada se logra sin esfuerzo y mucho trabajo. Los ascensos rápidos, y los resultados fáciles solamente hacen más fuertes las caídas”

Luciana Perez Buttori  — A las futuras arquitectas me gustaría decirles que se capaciten, se preparen, que aprehendan todo lo que puedan ya que nuestra profesión es muy amplia y hay muchas posibilidades de inserción laboral.  Por último, sean creativas y exploren nuevos horizontes en la arquitectura.

Sandra Massazza –  Qué no es una profesión sencilla para la mujer en ciertos aspectos de la misma, es más, la mujer arquitecta es minimizada en cuanto también a sus ideas, postura o reflexiones sobre la arquitectura, a no ser que seas Zaha Hadid…

Claudia Mete – Tengo 28 años de profesión, y 20 al frente de la sede de la Regional Este, como Secretaria Técnica. Las he vivido todas. Lo que me quedó como aprendizaje, es que cada vez veo más graduados que salen de las universidades, con la idea de que sus tareas profesionales, económicamente, no valen nada, porque -según dicen- lo hacen por placer (?).

Esa idea está muy arraigada. En arquitectas y arquitectos. No se siente obreros de la arquitectura. Se sienten artistas.

Pero no tenemos un Mecenas que aporte a nuestra economía. Así que hasta que entienden eso, trabajan muchísimo, en forma gratuita. Además confían demasiado en que a sus Comitentes les va a encantar lo que les propongan, y no va a dudar en pagarles lo que sea.

Esto, en el mejor de los casos puede suceder, pero en general, la realidad está bastante lejos. Si no nos valoramos. Sobre todo nosotras -las mujeres profesionales-, si no contamos, si no mostramos seguridad con respecto a la valoración enérgica de lo que hacemos … siempre seremos desvalorizadas, y las últimas en recibir el pago de los Honorarios que nos correspondan.

Así que yo a mis Comitentes les digo siempre -“La obra comienza con el primer trazo en éste estudio. Con la primera reunión para conocer vuestras necesidades y posibilidades. Ahí, en nuestro escritorio, definimos quién es quién en cada Convenio de partes. Sin subestimaciones. Sin inseguridades con respecto a lo que podemos hacer con lo que hemos aprendido. Nada de decir “Planitos, , “Dibujitos”, etc. Esas palabras deben ser desterradas de nuestro vocabulario diario. Debemos trabajar en formarnos como profesionales adultos. Máxime si somos mujeres!

 

Espacios – Si tenés que nombrar a alguna arquitecta entrerriana para que quede en la historia quién sería?

 

Candela Rébora  — Arquitectas entrerrianas contemporáneas admiro a Margarita Trlin y su estudio y a Soledad Ferrería por su Taller Flotante.

Graciela Paggetti — La arquitecta entrerriana que para mí es un ejemplo a seguir es Silvina Palacios de San José. Fundamentalmente por su accionar en la sociedad,  su formación y su capacidad para comprender, dimensionar y generar productos que garanticen calidad de vida.

Alejandra Bruno  — No nombraría a nadie en particular, pero si me gustaría destacar a las primeras mujeres arquitectas, que si posiblemente habrán tenido que luchar contra la desigualdad y el machismo en la profesión.

Sandra Massazza –  No podría nombrar a ninguna…quizás aún no se ha recibido o no ha nacido.

Pero si creo que hay buenas profesionales mujeres que desempeñan su rol a diario, llevando delante también sus hogares.

Claudia Mete  – En línea con lo que venía argumentando, sobre la seguridad y valoración de nuestras capacidades, debo decir que yo!! A mí me gusta lo que hago, dentro de las posibilidades con que cuento. Eso es suficiente para mí.

Espacios – ¿Y una arquitecta Argentina?

 

Candela Rébora — Muchas. María Victoria Besonías, Ana Valderrama, Diana Cabeza, Maite Fernández.

Graciela Paggetti — Marina Waisman. Se graduó como arquitecta en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) en 1945. Fue la única mujer de su promoción y solo dos arquitectas se habían recibido antes que ella. Como lo cuenta ella en su artículo La mujer en la arquitectura que redacta en 1969, las mujeres se comienzan a incorporar a las universidades, la administración pública y los equipos de concursos hacia los años 60 cuando comienza además a incrementarse el número de alumnas de la carrera.

 

Cristina Brarda  —  Hay tantas arquitectas que se han destacado y siguen hoy aportando que es injusto nombrar una. Tengo admiración por nuestras secretarias técnicas, por las arquitectas que se dedican a la preservación de nuestro patrimonio, al urbanismo, a la docencia y a la actividad independiente. todas ponen horas extras de dedicación.

Sandra Massazza –   Sin duda. una anónima, por culpa de esa discriminación de género de la época: Delfina Gálvez Bunge de Williams (1913-2014) fue una mujer que perteneció a ambientes progresistas y cultos del cambio de siglo en Buenos Aires. En 1931, con 18 años, entró en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, donde conoció al arquitecto argentino Amancio Williams, con quien se casó en 1941 y tuvieron 8 hijos.

En 1942 realizaron ambos su primer proyecto junto a Jorge Vivanco, consiste en los departamentos en block para la ciudad de Buenos Aires que se llamó ‘Viviendas en el espacio’. Según Roberto Fernández “estos proyectos fueron conocidos y elogiados por Le Corbusier, en su ensayo aparecido en la revista L’Homme et l’Architecture de 1947″. El maestro suizo posteriormente sería quien encargará a Amancio Williams el desarrollo de la Casa Curuchet en La Plata.

Ella negó en diferentes entrevistas la autoría compartida de diversas obras, incluida la Casa del Puente en Mar del Plata, construida para el compositor Alberto Williams, padre de Amancio. Sin embargo, en la publicación contemporánea de Alberto Sartoris ‘Encyclopédie de l’architecture nouvelle’, Milán, en 1948 aparecen distintos proyectos de autoría compartida: Amancio Williams et Delfina G. de Williams.

 

Claudia Mete  – Arq. Delfina Galvez Bunge. A ella, el hecho de ser mujer, con 8 hijos, tal vez le fue determinante para vivir siendo la sombra de su esposo, el Arq. Amancio Williams.

Le Corbusier quedó impactado con los trabajos de ambos. Pero cuando decidió quién se encargaría de la obra de la Casa Curutchet a quién piensan se la encargó? Al Arq. Amancio Williams!!!!

 

Espacios – ¡Alguna reflexión que quieras aportar para este día?

 

Graciela Paggetti – Recuerdo este mensaje de Marina Waisman: “Todo esto no ha sido ganado sin esfuerzo. En general, la mujer como profesional tiene comienzos mucho más difíciles que el hombre, y el abrirse paso en la profesión suele resultar, en ocasiones, realmente arduo. Es muy frecuente que la mujer deba demostrar una capacidad indiscutiblemente mayor que la de sus competidores masculinos para ocupar un lugar cualquiera en la profesión. (…) Una formación familiar tradicionalista, por un lado le crea dificultades psicológicas para adaptarse a la lucha por la vida en un campo que según esas condiciones está reservada al hombre: mientras que por otro lado ejerce continuamente presiones adversas, expresas o no, a través del círculo familiar o social. Son muchísimas las mujeres que han fracasado en esa lucha”.

 

Cristina Brarda  —  Cito esto que adhiero: ”Los desafíos cotidianos pequeños son los que dificultan mi labor. Hay que cumplir a niveles de excelencia los roles de arquitecta, empresaria, mama, esposa, ama de casa, cocinera. Pero no renunciaría a ninguno”‘ Arquitecta Paola C Alzada/  México

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