Espacio público y compromiso de Estado

“El espacio público define la calidad de la ciudad, porque indica la calidad de vida de la gente y la cualidad de la ciudadanía de sus habitantes” Jordi Borja

A raíz de los hechos suscitados en Paraná, en los que la Municipalidad comenzó a pintar de blanco la Costanera nueva, rompiendo con el aspecto esencial de la obra realizada en hormigón armado, ganadora de un concurso público y pensada así justamente para no interferir con el paisaje natural del río y su interacción con la gente, el Colegio de Arquitectos propone reflexionar sobre el concepto de espacio público y los compromisos asumidos por el Estado que los gobiernos muchas veces se pasan por alto.


Según define el referente mundial en urbanismo, Jordi Borja, el espacio público es “ordenación, desarrollo y gestión”, que añade como aspectos importantes, “crear ámbitos de seguridad, la proximidad de las relaciones, el buen ambiente, el ambiente ciudadano y la calidad del entorno”. Tomando estas definiciones desde el CAPER se quiere hacer hincapié sobre la importancia del respeto y cuidado a los espacios públicos que muchas veces las acciones gubernamentales dejan en segundo plano.

images

Dice Borja, “el origen del espacio público es una respuesta clasista al proceso de apropiación privada de la ciudad. Después, como ha ocurrido en otros aspectos de la vida social, por suerte, hay un proceso, si quieren, de democratización urbana que es de progresiva apropiación social”.

Los eventos fundacionales de las ciudades, los actos políticos, las manifestaciones sociales, los encuentros espontáneos, han sido y son momentos que dan vida y forma a las plazas como epicentros de la vida comunitaria. En esta categoría entran también las costaneras, los puertos, los paseos en la estación del Ferrocarril, las peatonales, lugares que, según la conformación y la tipología de las comunidades, se han ido configurando en la idiosincrasia y costumbres y que son parte fundamentales de las ciudades, que configuran su vida social.
Pero así como el espacio público tiene su dimensión urbanística, también tiene su dimensión política: es allí donde confluyen las expresiones colectivas, exigencias de reivindicaciones o derechos, demostraciones de espacios políticos, sectores gremiales, expresiones culturales, como así también estos mismo espacios públicos, dejan ver como un espejo la marcha de la realidad económica de un país: El desarrollo de ferias, economías alternativas, movimientos solidarios e infinidades de demostraciones populares que denotan situaciones a lo largo del tiempo y arrojan imágenes para la historia.
En este sentido es que desde el CAPER se advierte que los gobiernos deben tener en cuenta esa importancia y darle prioridad a dichos espacios, garantizando su conservación y ampliando servicios que favorezcan la comodidad en esa apropiación del uso. Y, cuando desde un Gobierno se decida una obra de importancia arquitectónica y de infraestructura estratégica, que perdurará en el tiempo, los Gobiernos que le siguen deberían comprometerse a darle continuidad y trabajar en el mismo sentido: El desarrollo urbano para la calidad de vida de las personas.
Las políticas urbanísticas deben ser políticas de Estado porque es planificando las ciudades como se puede aprovechar el crecimiento estratégico de las regiones, potenciando sus recursos y cualidades.

Deja un comentario