Terrile: “El principal desafío que tiene hoy el arquitecto es documentarse”

 

El Dr. Ricardo Terrile brindó el pasado viernes una conferencia destinada a los matriculados del Caper acerca del  ejercicio de la profesión en el contexto que plantea el  nuevo Código Civil y Comercial. Además, Terrile participó del Curso de Nóveles en el que más de 80 arquitectos obtuvieron su matrícula definitiva. En esa instancia el profesional brindó una serie de lineamientos acerca de los aspectos legales a tener en cuenta en el ejercicio de la profesión, haciendo especial hincapié en los nuevos roles y los cambios en la responsabilidad que implica este nuevo marco. En conversación con Espacios, Terrile propone algunos consejos a los nuevos matriculados y los insta a darle especial importancia a la documentación y a la necesidad de “no divorciarse de la obra”.

 

—¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan los arquitectos en este nuevo escenario planteado por los nuevos Códigos?

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Terrile es Asesor legal del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe y compartió con los jóvenes arquitectos su recorrido y su especialidad en la materia

—Primero que nada creo que los arquitectos van a tener que empezar a documentarse. Esto significa asumir que tienen que hacer contratos o encomiendas profesionales, que esas encomiendas tienen que determinar fehacientemente cuál es la tarea profesional que van a ejecutar, plantear cuestiones vinculadas fundamentalmente al libro de obras y al significado de las palabras. Por ejemplo, hoy, en una encomienda de trabajo habría que establecer en un anexo que explicite que “cuando yo digo puerta, quiero decir puerta placa, cuando digo pared, quiero decir durlock”. Creo que probablemente el mayor desafío que tiene el arquitecto, con este nuevo código civil es documentarse: no divorciarse de la obra, estar vinculado con la obra durante cinco años. Y para eso está el manual de mantenimiento, que es el  mismo manual o similar al que tenemos cuando adquirimos un automóvil, que es una verdadera herramienta. Lo mismo con el libro de obra, que es un instrumento que el Colegio acaba de facilitar y regalar a los matriculados recientes: es un documento  importante adentro de la obra.

—¿Qué otros cambios en el ejercicio diario aparecen, según su mirada, en este nuevo escenario?

Otras de las cosas que cambian son la recepción provisoria de la obra, la recepción definitiva, la posibilidad de que se pueda establecer las encomiendas entre comitente y profesional de la arquitectura y valerse de terceros. Hay un conjunto de disposiciones con este cambio que hacen que el ejercicio de la profesión tenga una configuración distinta: la ventaja que tiene este código para el arquitecto es que aquella responsabilidad tremenda de diez años para todo, desde el durlock hasta el piso flotante y las medianeras, ya no corre más. Ahora la única responsabilidad de diez años es todo lo concerniente a la estructura, como es un cálculo de estructura, por ejemplo. La caducidad genérica bajó de diez a  cinco años y ahora  los vicios ocultos, son los que se experimentan en la obra durante los primeros tres años. Es decir que si la obra superó los cuatro años y aparece la mancha
de humedad, ya no es un problema de la arquitectura, si no en todo caso del mantenimiento del comitente en su propia obra.

—En este contexto ¿qué pautas o consejos podría darles a los nuevos arquitectos?

Antes que nada, tener certeza sobre la encomienda profesional. Los arquitectos tienen una formación bohemia: son muy creativos, son espectacularmente creativos, tienen una lectura sorprendente de cualquier edificación. Pero tienen una impronta que es no documentar. No son afines –como somos en nuestra formación los abogados- a leer el contrato, a elaborar el contrato, a establecer, por ejemplo, actas de suspensión o paralización de obras. Probablemente a quienes son parte de mi generación, rondando los 60 años, quizá sea más duro cambiarles esta forma de practicar la profesión, pero con los jóvenes que recién empiezan quizá logremos que tengan otra concepción del ejercicio profesional con un nuevo código que en cierta manera avala y acompaña con sus disposiciones. Ojalá podamos tener una nueva generación de arquitectos que documenten, que no se divorcien de la obra y que puedan tener más certezas que las generaciones anterio
res.

 

 

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