Las herramientas al servicio del hábitat

A la hora de pensar la ciudad, el arquitecto cuenta con diversas herramientas que le permiten intervenir, trabajar con otros a través del trabajo interdisciplinar y a la vez, poner a disposición su saber en pos de la construcción del hábitat. Ya sea desde su trabajo en obras privadas, como participante de un grupo de colegiados, asesorando de manera técnica a las gestiones públicas o como funcionario en el Estado, el arquitecto interviene directamente en la calidad de vida de las personas y por lo tanto, de las comunidades.

En esta nota, ESPACIOS conversó con la Arq. Carolina Lema, integrante de la Seccional Colón del CAPER, donde nos cuenta cuál es la situación de su ciudad en términos de Planeamiento, cuál ha sido la participación del Colegio en ese devenir y sobre el rol fundamental del arquitecto a la hora de transformar la ciudad.

ESPACIOS—En estos últimos tiempos, la Municipalidad de Colón ha convocado a diferentes grupos de profesionales, incluidos los arquitectos ¿De qué se trata esa convocatoria y de qué manera trabaja el Colegio en ese sentido?

CAROLINA LEMA—Sí, recientemente nos reunimos con Mariano Rebord (hijo del Intendente), que está a cargo de la oficina de obras privadas y obras públicas de la Municipalidad. Actualmente la oficina de obras privadas no cuenta con un profesional a cargo para la revisión de planos y en esta segunda gestión de Mariano Rebord en la ciudad de Colón están llevando adelante una especie de política de apertura de oficinas técnicas del municipio a los colegios profesionales, cosa que en otras gestiones no se ha dado. Existía un hermetismo bastante consolidado en el Municipio, y eran poco permeables tanto a los matriculados de nuestro colegio como a otros profesionales. Se reunieron también recientemente, por ejemplo, con el Círculo de ingenieros de Colón con el objetivo de que puedan asesorar respecto de la infraestructura urbana, todo lo que tiene que ver con redes pluviales, redes cloacales, la nueva red de tendido de agua de la ciudad. Esto es para poder dividirlo de la temática de lo que es obras privadas y planeamiento de la ciudad, en lo que se trabajará mancomunadamente con el Colegio de Arquitectos.

E—¿Cuáles son las principales problemáticas a abordar?

CL—En Colón está por un lado lo urgente y por el otro lo importante, que a veces no van de la mano y muchas veces están disociadas, inclusive. Lo urgente es el tema de las inundaciones y las altas precipitaciones que están dándose en la zona. Se han destruido calles enteras, han dejado un coletazo importante. Entonces hoy todo el municipio está abocado al trabajo en obras de infraestructura urbana, tanto de relleno de baches en las calles, arreglando los zanjones que se han abierto, etc. Está toda la masa crítica trabajando en eso hoy. La parte importante sería el planeamiento. Vamos a firmar un convenio de cooperación entre el Municipio y el Colegio y vamos a pactar realizar reuniones semanales para tratar determinados temas, según la urgencia que ellos vayan planteando o temas que son candentes para el municipio y para los que necesitan una solución rápida. En principio entonces sería abordar estos temas inmediatos, y a la larga ir trabajando en poder ir unificando el Código. Trabajar sobre el uso de suelo y cosas más profundas que requieren de mayor trabajo y son muy importantes.

 

La importancia de contar con herramientas normativas edilicias y urbanísticas

Los códigos de edificación son el conjunto de normativas con que cuenta una ciudad que regula los requisitos mínimos de seguridad, calidad, entre otras cosas, en la construcción de edificios, viviendas o cualquier estructura. Por su parte, los códigos urbanos regulan el espacio urbano, el espacio público, convirtiéndose en un instrumento político–técnico diseñado, pensado en función de un perfil de ciudad deseada.

La ciudad entrerriana de Colón, según el documento que presentó la Seccional “Colón, ciudad Ribereña. Apuntes para la planificación de la ciudad de Colón”, cuenta con escasa planificación urbana, que hace que el crecimiento de una ciudad que es considerada turística, las contingencias climáticas y el crecimiento del río, generen situaciones difíciles de resolver.

E—¿Por qué es necesario contar con un cuerpo normativo codificado?

CL—En el Municipio entienden que están llevando a cabo políticas sociales y entienden que la parte política no está acorde con la cuestión del planeamiento urbano que en Colón directamente no existe o con el Código de Edificación, que sí existe, pero está muy desactualizado: es decir, existe el código y una suma de ordenanzas que es más grande que el código. Eso hace engorrosa tanto la tarea profesional como el poder de policía del municipio. No se están pudiendo regular una cantidad de cosas porque se presentan muchas excepciones, por el hueco y el agua que hace la falta de normativas. Como el caso de la demolición de edificios de alto valor patrimonial, por ejemplo. Eso es una problemática que le está jugando muy en contra al municipio, por eso vienen a pedir esta colaboración para trabajar en conjunto como profesionales.

Los que estamos trabajando en el colegio estamos trabajando a conciencia sobre cómo se construye la ciudad, por eso es que nos importa generar normas comunes. Cuando se empezó a editar el código de edificación anterior, hace algunos años, se avanzó muchísimo, pero cuando se llegó a la cuestión de los lotes mínimos (que si bien no se trata en el código de edificación, sino en el código de planeamiento), se detuvo todo porque empezó a influir el tema de las inmobiliarias, que buscaban tener lotes mínimos más chicos, para poder generar mayor rentabilidad. Se trabó en ese punto y el código no prosperó. Seguramente en este proceso, que es muy largo, van a haber muchas trabas. Hay muchas voces y muchos intereses. Pero creo que si se trabaja de buena manera y tomando como en otro lados la experiencia de llegar a un consenso social y de poner en prioridad de que estos códigos bregan por el bien común de la ciudades.

E—¿De qué manera, pensás vos, contribuye el arquitecto a la construcción del hábitat?

—Desde mi punto de vista, que he trabajado mucho en villas y que tengo una formación social, creo que mas allá de que uno deba vivir de la profesión, uno está brindando un servicio a la sociedad toda. Esta es una visión más moderna quizá, en comparación con la visión del arquitecto del Renacimiento, del Barroco, de los años de oro de la arquitectura, donde el arquitecto era un servicio de lujo. Creo que actualmente la mirada sobre el rol del arquitecto es otra: es poder solucionar cosas en la vida cotidiana de las personas para mejorar el hábitat y la calidad de vida. En nuestras ciudades del tercer mundo, nosotros jugamos un papel muy importante. Deberíamos llegar más al común de la gente, a la persona que tiene un lote y dice “voy a construir mi dormitorio, mi baño y mi cocina para meterme adentro y después ver cómo sigo creciendo” En ese seguir creciendo es donde me parece que los arquitectos hacemos agua. Estamos construyendo ciudades que son, por decirlo de alguna manera, “medievales” porque cada uno se hace su casa y luego se agregan piezas arriba, abajo, atrás. Son lugares inhabitables, húmedos, que no tienen ventilación, que no son aptos. Existe un pool de gente que está trabajando sobre los mega emprendimientos y deberíamos apuntar a empezar a pensar en resolver los problemas de la gente común.