Cuando el río crece agua trae*

alejandro-lopez Con motivo de la reciente crecida de los ríos que enmarcan a nuestra provincia, los entrerrianos nos encontramos nuevamente con su consecuencia inmediata; la inundación de sectores de nuestras ciudades, y con la problemática que se genera para quienes habitamos en ellas.
A esta altura del partido, y con la certeza de que este hecho es algo que se viene dando a lo largo de la historia, y lo seguirá haciendo, podríamos realizarnos la pregunta de si el hecho de haber localizado nuestras ciudades en sectores expuestos a estos fenómenos se constituyen en un error de decisión o un costo que de alguna manera estamos dispuestos a pagar.

Intentando buscar respuesta a esta pregunta, vale dar una mirada hacia atrás en el tiempo y lo cierto es que la elección de sectores cercanos a ríos se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad. Basta mencionar los casos del Nilo, Éufrates, Tigris, etc. como para saber que esto se repite desde tiempos inmemoriales.
A pesar de los perjuicios que estos fenómenos producen, estas poblaciones siguen creciendo a ritmo sostenido y esto es por la clara razón de que el beneficio que produce vivir cerca de algún río, rara vez se ve empañado por el daño que produce su crecida.
El hecho de que el rio desborde su cauce natural e inunde zonas aledañas, puede ser visto como un problema, pero también como algo a lo que puede sacársele algún provecho. Es por medio de la planificación, por donde puede darse respuesta a determinadas cuestiones referentes a esta problemática. Tanto con obras pensadas para atender ellos, como en estrategias de asentamiento para evitar los daños.
La realidad es que donde no hay agua no hay vida, esto fue así en la antigüedad, y lo será en el futuro.
Conociendo este hecho podemos darnos cuenta de que las condiciones naturales en las que se encuentra nuestra provincia deben ser consideradas un privilegio. La cantidad de ríos, arroyos, lagos y demás cursos de agua, y sus características nos ponen en una situación de ventaja por sobre otras regiones de nuestro país y del mundo.
El hecho de que las ciudades más importantes de nuestra provincia se vean afectadas por la crecida de los ríos no empaña siquiera las posibilidades y beneficios que nos brindan los ríos para el desarrollo y funcionamiento de las mismas.
Las crecidas y eventuales desbordes de nuestros ríos son una parte más de nuestra identidad, y deben ser tenidos en cuenta a la hora de planificar el futuro de nuestras ciudades.
Es nuestra tarea, como arquitectos y planificadores, estudiar y proponer soluciones para estos sectores urbanos inundables. Pero teniendo en cuenta la totalidad, una buena planificación será la que integre estos sectores a nuestras ciudades
Sin duda estamos ante una oportunidad de plantear y discutir estas cuestiones, con el convencimiento de que el mejor aporte que podemos realizar será a través de las propuestas que como arquitectos y urbanistas podemos dar, ocupando el rol de planificadores de nuestros territorios y sus ciudades. Y en lo particular, proyectando y construyendo con conciencia eco-ambiental con el fin de mejorar y optimizar el impacto que pueda provocar nuestra intervención.

*Arq. Alejandro Lopez, integrante de la Junta Ejecutiva